jueves, 25 de octubre de 2007

documental

"El derecho al delirio"
Ya está naciendo el nuevo milenio. No da para tomarse el asunto demasiado en serio: al fin y al cabo, el año 2001 de los cristianos es el año 1379 de los musulmanes, el 5114 de los mayas y el 5762 de los judíos. El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un capricho de los senadores del imperio romano, que un buen día decidieron romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en el comienzo de la primavera. Y la cuenta de los años de la era cristiana proviene de otro capricho: un buen día, el papa de Roma decidió poner fecha al nacimiento de Jesús, aunque nadie sabe cuando nació.El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera.
Una invitación al vuelo
Milenio va, milenio viene, la ocasión es propicia para que los oradores de inflamada verba peroren sobre el destino de la humanidad, y para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del mundo y la reventazón general, mientras el tiempo continúa, calladito la boca, su caminata a lo largo de la eternidad y del misterio.La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha así, por arbitraria que sea, cualquiera siente la tentación de preguntarse cómo será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo será. Tenemos una única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos aquí, todos nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio.Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros;la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor;el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;en ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo;los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas;los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos;nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle;los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla;la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América; una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú;en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la que formas parte»;serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar;seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero. "

Leyendo este escrito de Eduardo Galeano, Héctor alias Tin Dirdamal (director del documental De Nadie, 2005) comenzó el pasado miércoles a impartirnos(más bien compartirnos) el taller de apreciación y dirección de documental. Tin es un regiomontano de 24 años que se convirtió accidentalmente en Director tras ser voluntario en una casa del migrante(creo) en Veracruz y conocer las injusticias por las que tenían que pasar los inmigrantes centroamericanos en la frontera sur de México. Sin saber nada de cine, tomó una cámara y emepezó a grabar las historias que se conviertieron en este documental.

Por ejemplo, nos comentó que lo único que sabía de audio en ese entonces era que entre más acercaba la cámara a la persona que estaba hablando mejor se escuchaba.

Actualmente se encuentra editando el material obtenido tras haber vivido un año en Bolivia. Este nuevo documental trata a cerca del futuro del Agua en el mundo. Sobre cómo las relaciones humanas están tan deterioradas que van a provocar que en un futuro haya guerras por algo tan necesario como el Agua. Lo filmó en Bolivia porque ahí fue donde se vivió la primera guerra contemporanea por el Agua.

Aprendí muchas cosas de Tin. Nos comentó que lo que él venía a compartirnos no nos lo creyeramos, que él mismo talvez en un mes ya no creyera esto que nos comparte. Estaba en contra de las formas, porque limitan nuestra manera de pensar.

Me dijo que si quería hacer cine lo último que debería de hacer es estudiar cine. Que hay directores muy buenos que nunca estudiaron cine en una escuela "formal". Que como él fueron autodidactas. Tal es el caso de Carlos Reygadas, uno de los mejor directores contemporaneos mexicanos, sin duda el más innovador y al que Dirdamal conoce personalmente. Otro caso que nos comentó mucho es el del cineasta alemán Werner Herzog, el es un genio que ha hecho obras maestras como Fitzcarraldo(1982) y que tuvo una educación completamente autodidacta sobre cine.

Tin nos compartió muchas ideas. Una de ellas es sobre la importancia que tiene el proceso sobre la del producto. Para Dirdamal el documental es el pretexto para vivir el proceso, la experiencia. Esta experiencia se puede plasmar en una pintura, un libro o cualquier otra cosa. Nos comentó la anectota de el rodaje de la película Fitzcarraldo, de la que ya escribí sobre ella más arriba. En esta película el protagonista emprende la acción de transportar un gran barco por la selva del Amazonas para recaudar fondos para construir un teatro de ópera. Herzog quizó tener la experiencia de transportar un barco en medio de la selva y la hizo en realidad. Tardó un año y medio en hacerlo, con la ayuda de nativos reales de la selva peruana. Cuenta la historia que Klaus Kinsky(actor principal de la película) harto de la larga espera por la hazaña de Herzog, decidió renunciar. Herzog entonces, apuntándolo con un rifle, amenazó con matarlo si se atrevía a hacerlo. También se dice que en muchas de las escenas de Fitzcarraldo en las que aparece Kinsky, Herzog estába detrás de cámaras apuntándole con el rifle durante la filmación. Anecdota curiosa. jaja.

También habló sobre la complejidad. Para él la realidad es compleja y el trabajo del documentalista es plasmar esa complejidad en pantalla. Para poder hacer esto hay que vivir el proceso. Quitarse los prejuicios, desaprender todo lo aprendido y comenzar a indagar. Según lo que él cree, indagar en la vida es el principio básico de toda búsqueda y las personas debemos de indagar constantemente.

Nos compartió además otras muchas ideas que talvez luego escribiré sobre ellas.

Por último nos alentó a que cada quién debe de emprender sus propias búsquedas..

Yo ya tengo tiempo en mi propia búsqueda.

Sin duda Tin es una gran persona, un amigo, un loco...

Gracias Héctor por haber compartido estos días con nosotros.

1 comentario:

YOU ARE A GHOST dijo...

ese Hectorín, ojalá nos siga sorprendiendo!